Puntos clave
- Las vacunas siguen siendo la mejor herramienta en salud pública para la prevención de enfermedades infecciosas. Protegen a los individuos y también a las comunidades.
- Existen diversas vacunas para prevenir la muerte y enfermedades graves por muchos agentes infecciosos.
- Se disponen de varios esquemas de vacunación para cada población: infantil, adultos mayores, pacientes inmunosuprimidos, en quimioterapia, con enfermedades cardiacas, pulmonares entre otras.
Las vacunas son la principal herramienta de la medicina para prevenir, controlar y erradicar enfermedades infecciosas que, pueden poner en riesgo la vida de las personas.
Las vacunas son moléculas de agentes infecciosos que, suministradas a las personas, generan a través del sistema inmunológico defensas frente a los distintos virus, bacterias, o parásitos. De este modo, cuando la persona vacunada se expone a la enfermedad, no la tendrá o la desarrollará de forma menos grave que el no vacunado.
“Hay enfermedades gravísimas que han desparecido gracias a la vacunación. En los años 50, la principal preocupación de los padres era que sus hijos contrajeran poliomielitis y fallecieran o quedarán con parálisis. La vacuna, dada a conocer el año 1955 por su creador el doctor Jonas Salk, erradicó esta enfermedad de casi todo el mundo, los padres viajaban enormes distancias haciendo grandes filas para vacunar a sus hijos”.
Las vacunas son la principal herramienta de la medicina en la lucha contra graves enfermedades infecciosas. Por esto, los especialistas hacen un llamado a estar informado respecto a las vacunas disponibles y ser activamente responsables en nuestro proceso de inmunización.
Los adultos también deben aplicarse vacunas. Dependiendo de los antecedentes de salud, estilos de vida, edad, entre otros, se puede determinar qué vacunas son necesarias para la prevención de enfermedades infecciosas graves.
Vacuna para Influenza: la gripe es una enfermedad producida por el virus de la influenza que en ciertos casos puede afectar el pulmón y producir infecciones graves. La vacuna ha sido fundamental en la reducción de la mortalidad por esta enfermedad. Según recientes estudios, esta vacuna redujo en un 82% el riesgo de los adultos de ingresar a cuidados intensivos por complicaciones derivadas de la influenza. Se debe administrar cada año antes de la época invernal.
Vacuna para Neumococo: el neumococo es una bacteria que puede producir infección grave pulmonar y del sistema nervioso central, a veces con secuelas como sordera, daño visual a veces la muerte. Esta vacuna protege contra las enfermedades invasivas y graves causadas por neumococo. Existen varias vacunas para prevenir esta infección que se colocan en diversos esquemas de acuerdo a la edad, antecedentes y uso de vacuna previa.
Vacuna para Hepatitis B: esta enfermedad es producida por el virus de la hepatitis B y 20% de quienes adquieren la enfermedad pueden desarrollar cirrosis y cáncer. La vacuna se administra usualmente en 3 dosis y permite prevenir el contagio de esta grave enfermedad infecciosa y sus complicaciones.
Vacuna para Herpes Zoster: esta vacuna protege contra las reactivaciones del virus de la varicela, que puede causar herpes zóster conocida como culebrilla. 30% de los pacientes que tienen esta enfermedad pueden desarrollar dolor crónico. La vacuna se coloca en dos dosis y previene el desarrollo de la enfermedad así como la posibilidad de tener dolor crónico.
Vacuna para VPH: esta vacuna protege contra el virus papiloma humano, el principal agente infeccioso asociado a cáncer de cuello de útero en mujeres y ano en hombres. Se aplica en tres dosis después de los 15 años y se recomienda tanto a hombres como mujeres con el fin de controlar el contagio de este virus y sus secuelas.
Vacuna antitetánica: el tétanos es una enfermedad casi letal que produce parálisis de la musculatura cuando se adquiere esta bacteria a través de heridas o quemaduras. Se utiliza principalmente en el manejo de heridas con refuerzos cada 10 años.
Vacuna antimeningocócica: el meningococo, es una bacteria que puede causar enfermedades como infecciones del sistema nervioso y de la sangre con una elevada mortalidad. Se aplica en varios esquemas dependiendo del tipo de vacuna, edad, antecedentes de salud y vivienda de cada paciente y previene el contagio de esta grave infección.
Las vacunas tienen por objetivo proteger a la población sana de una serie de complejas enfermedades. En pacientes con enfermedades de base y alteraciones del sistema inmunológico cumplen un rol fundamental en prevenir cuadros severos y muertes derivadas por la infección en su enfermedad de base.
Deben consultar con su médico con el objetivo de establecer un programa de vacunación los siguientes pacientes:
- Adultos mayores
- Adultos que consumen alcohol crónicamente o con cirrosis
- Adultos con tabaquismo crónico
- Mujeres embarazadas
- Adultos con enfermedades crónicas pulmonares: Asma, EPOC y Enfisema
- Pacientes con diabetes
- Pacientes con cardiopatía crónica: insuficiencia cardíaca congestiva y miocardiopatías
- Pacientes con inmunosupresión o tratamientos que afecten su inmunidad como cáncer, uso de corticoides, uso de terapia biológica
- Pacientes con insuficiencia renal

